El feminismo y la irracionalidad humana.

     Seguramente usted, al igual que yo, ha oído hablar del famoso caso de la supuesta violación de la Manada.
     En la misma, se juzgó a los miembros de un grupo de jóvenes que se hicieron conocer por tal nombre, y que tuvieron un encuentro sexual con una joven que ha generado una controversia sin igual sobre el tema. Esto era de esperar, pues durante años se había ido abonando el camino al feminismo de la tercera ola y este esperaba una excusa para lanzarse a la calle y reclamar que se acepte sin discusiones su ideario político.
     
     Pero antes de echar un ojo a sus propuestas, recopilemos lo eventos más relevantes de la sentencia y que pueden ser contrastados por cualquier persona que tenga acceso a la misma. 
     Para empezar con los puntos comprometidos, recordemos que la joven, después de fardar de su sobrada capacidad sexual como para satisfacer a los cinco hombres ( todos ellos bastante corpulentos y de apariencia amenazante. Y esto se aplica tanto a mujeres como a hombres) acepta que estos la acompañen al coche, pues se encontraba cansada y había quedado con un amigo en el vehículo.
     Seguidamente, y ya que el amigo no cogía el teléfono ( no aclaró la víctima en ningún momento por qué no envío un mensaje de WhatsApp u otra mensajería instantánea a su amigo),  toman por un camino diferente al que lleva al coche ( pese a que ella conocía ese camino, pues ya lo había recorrido en varias ocasiones) y acompaña en un ambiente de jolgorio a los jóvenes que aprovechan el recorrido para pedir al recepcionista de un hotel que les arriende una habitación " para follar", a lo que este se niega. Según la víctima, ella no escuchó esa conversación.
     Llegados a un punto, se paran junto a un portal y en la puerta del mismo se besa la víctima con, al menos, uno de ello, al tiempo que " le meten mano" el que la besa y alguno más. Cuando una vecina abre la puerta del portal, uno de ellos aprovecha para sostener la puerta y meten a la chica dentro donde, según ella, y al verse rodeada de hombres fuertes, se ve paralizada y los chicos abusan sexualmente de ella penetrándola oral, vaginal y analmente.
     A parte de esto, uno de ellos le roba el móvil y graba un vídeo de algo más de un minuto de la escena.
     Cuando el acto sexual ha acabado, los varones salen del portal llevándose el móvil de la chica y dejándola sola. Ella, tras remendarse, sale del portal y después de caminar un breve trecho se sienta en un banco donde empieza a gimotear. Es ahí donde una pareja le pregunta qué le pasa, a lo que contesta que le han robado el móvil, por lo que la pareja solicita la ayuda de la policía.
     Cuando la policía la interroga sobre el robo del móvil, aprovechan para preguntarle si ha sufrido algún tipo de abuso o agresión sexual, a lo que responde que sí. Tras esto la llevan a pasar el reconocimiento médico y, posteriormente, a prestar declaración en dependencias policiales.

  
     La controversia aparece cuando se pone en duda el testimonio de la "víctima" por las siguientes causas:
     1. La declaración de la víctima no coincide en lo esencial con su testimonio en el juicio oral, en el que incurre en múltiples contradicciones que pasan por alto dos de los jueces que componían el Tribunal.
     2. Mediaba una relación de causalidad entre el asegurar que podía satisfacer a cinco hombre y alejarse del lugar donde debía encontrarse con su amigo, al tiempo que, con su consentimiento, besaba a uno de ellos y disfrutaba de los manoseos de varios de ellos.
     3. Una vez dentro del portal, y pese a decir que se quedó petrificada y que hicieron con ella lo que quisieron, la grabación del vídeo captó un momento en el que le preguntaron: ¿ quieres que te la meta? Y la respuesta fue, " sí, hasta el fondo". El Tribunal rechazó realizar una pericial para confirmar que fuese la voz de la víctima, pues de ser así existiría un consentimiento expreso y difícilmente se podría aceptar que la relación fue contra su voluntad. Este hecho fue el primero que me hizo sospechar que los jueces no habían sido ( dos de ellos) imparciales.
     4. Los informes de un psiquiatra y de una psicóloga que analizaron el vídeo mencionado fue contundente: la actitud de la mujer fue proactiva, masturbando a varios y haciendo felaciones en una obvia actitud de manifiesto placer sexual. Por motivos más que oscuros, dichos informes no fueron tenidos en cuenta.
     5. Las conversaciones de los miembros de la Manada tras salir del portal fueron de lo más normal ( por WhatsApp dijeron que se habían liado todos con una mujer) y salieron caminando, tranquilamente, del lugar, lo que parece indicar que estaban convencidos de lo consentido del acto.

     No es esta una relación exhaustiva de los argumentos que sostienen aquellos que defienden la inocencia de los acusados, pero sí son los que a mí más me llamaron la atención, pues al negar el acceso público a el famoso vídeo solo puede formarse la propia opinión en base a los informes que han emitido los especialitas y, como vemos en el punto 4, en base a él parece haber un obvio consentimiento.
    Sin embargo, ninguna feminista ( no menciono a los feministas por ser meros aliados para ellas y, por ende, tener un papel subordinado en el asunto. Por decirlo más claramente, los feministas son los perritos falderos de las feministas) quiso hacerse eco de estos argumentos y prefirieron incitar una caza de brujas contra aquellos que quieren ejercer su derecho a discernir entre hechos comprobados cuál es la realidad. Para ello se armaron con varios eslóganes del tipo " Yo sí te creo" , " No es no" o, uno de mis favoritos, " la Manada somos nosotras".
     Existe un nexo en común en todos ellos: se ejerce una fe religiosa en el testimonio de la mujer ( que, como ya hemos visto, es contradictorio. O dicho de otro modo, existen serias dudas sobre si mintió en la denuncia o en la declaración en juicio, pues las versiones son tan diferentes que no resulta creíble argumentar que la diferencia se debe a nervios o intimidación) , a la cual se le reviste de una buena voluntad indiscutible, pese a que no sea una actitud propia de una mujer ejemplar el irse metiendo mano en público con un grupo de cinco gorilas. Pero ya volveremos a eso.

      Hacía relativamente poco tiempo que se vivió un caso similar en Málaga, en la que una joven tuvo relaciones voluntarias con varios hombres y, cuando se enteró que la habían grabado y ante el temor de que ese vídeo se hiciera público, se decidió a denunciar a sus amantes. La mentira no duró mucho, y ante la evidencia de no haber engañado a nadie reconoció la mentira: la denuncia fue solo una excusa para no ser tachada de ser una golfa o algo peor.
     Más allá de los juicios de valor que se puedan hacer de esas prácticas sexuales, parece más que obvio que existe un paralelismo entre ambos casos: mismos preliminares pero diferente interpretación de la materialización del acto sexual. Y es aquí donde el eslogan de " No es no" resulta mostrar más claramente que es un soberana estupidez: si nunca dices no, ni expresas de alguna forma entendible que no quieres hacerlo, ¿ cómo saben sus amantes que no lo quiere hacer? 
     El problema es, por lo tanto, que si aceptamos que las expresiones verbales ( ella podía con cinco) y las físicas ( la besaban y manoseaban) son expresiones racionales de consentimiento tácito, y no existe ninguna manifestación en contrario, ¿ se puede culpar a los condenados de no conocer su no deseo de sexo? Claro que no. De hecho, y para desmontar aún más ese irracional parecer, recuerde que es claro que ella manifestó su deseo de ser penetrada.

     Por lo tanto, no es aceptable considerar que las feministas ( y sus perritos) se movilizaron por creer de forma racional que esa chica sufrió una violación ( agresión sexual es el tipo según el Código penal español) , sino por el deseo de comenzar una oleada de protestas que (aprovechando que la mayor parte de los españoles son seres que solo se mueven por impulsos emocionales y no racionales ) dividieran España en dos bloques: los que piensan y los que han involucionado hasta un estadio previo al humano, y están esclavizados a sus deseos más primitivos e irracionales.

     Entendamos que un caso como este y la respuesta de la sociedad civil y los políticos que la han apadrinado ( ningún partido político ha condenado el movimiento - Ciudadanos y el Partido Popular lo hicieron en sus primeros días, pero cedieron con posterioridad) es solo concebible en este momento histórico, y no porque sea más avanzado que otros de antaño: mientras en la Atenas clásica o la Roma de la República sus líderes y ciudadanos se jactaban de articular un debate en base racional y nada emocional, hoy día se hace al revés.
      No puedo perder la ocasión de apuntar las ventajas de tener un debate público ceñido exclusivamente a la razón: esta es objetiva y, por ende, cualquier persona no enajenada puede tener acceso a ella. Por medio de ella podemos fijar unos límites a las políticas que respondan a criterios comunes de legitimidad, de hecho, Max Weber ( uno de los padres de la Sociología y uno de los politólogos más notables de la historia) concebía a las democracias como albaceas de la legitimidad racional-legal. 
     Explicado más claramente, la legitimidad es el deseo justificable a gobernar y los gobernados encuentran el motivo para obedecer en la razón y su expresión material: la ley. Pero si falla la razón se abre la puerta a la sinrazón, el feminismo en este caso.
     Gracias a este desarrollo se puede afirmar sin miedo a equivocarse que el feminismo militante ( de la tercera ola) alberga en su esencia un totalitarismo de corte más perverso que el nazi o el comunismo soviético, pues si bien estos defendían con sus argumentos estar en posesión de la razón ( y esta constituía los límites de su acción), el feminismo no se pone límites: todo está permitido si eres mujer, el hombre no debe tener derechos, debe existir en tanto las mujeres les concedan la posibilidad física de hacerlo, pero no son titulares del derecho a la vida.

     En suma, el feminismo actual ( el feminismo disidente queda fuera de mi condena), como ideología, debe ser exterminado, del mismo modo que se hizo con los nazis o los comunistas soviéticos.


     Eduardo José Ramírez Allo.
     Politólogo. 
     

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