LA SITUACIÓN DE CATALUÑA TRAS LA CELEBRACIÓN DEL REFERÉNDUM.

     Ayer tuvo lugar en Cataluña uno de los más grandes esperpentos que ha tenido lugar en la historia de la democracia. La “ votación” que tuvo lugar, pese a que los Tribunales habían declarado su ilegalidad de forma clara, se pudo materializar porque muchos Mossos ( policía autonómica catalana) desobedecieron el mandato judicial y quedó en manos de la Policía Nacional y la Guardia Civil el cumplimiento de la sentencia judicial.
    Más allá de la escasez de medios que tuvieron los Cuerpos de seguridad del Estado y las tibias directrices que recibieron para disolver a los catalanes que violaron la sentencia judicial, se efectuó el referéndum. Pero allí donde se votó, se hizo bajo una convocatoria disparatada y sin ninguna garantía de formación de la voluntad popular. Veamos:

  1. Poco tiempo antes de que tuviera inicio la votación, y como no se había definido el censo, se ordenó que este fuera universal. Esto quiere decir que puedo votar cualquier persona, sin limitaciones de edad o capacidad mental. Muchos menores y discapacitados mentales votaron ayer.
  2. La evidencia mostró que, al no querer controlar de ningún modo quién votaba ( en cualquier convocatoria de elecciones se llevan dos registros del censo: uno electrónico y otro escrito. Ayer el electrónico lo bloqueó la Guardia Civil, y no hubo ninguno escrito por desgana o malas artes de los convocantes) , pues la intención era engordar el número de votos positivos permitiendo que las mismas personas ejercieran su voto en distintos colegios electorales y contabilizarlos todos como válidos. Un caso del que se han hecho eco los medios de comunicación muestra como una misma persona votó hasta cinco veces ( esas fueron las contabilizadas. Obviamente, pudieron ser muchas más).
  3. Como han mostrado diversos vídeos en los que se muestran las pesquisas policiales, las urnas estaban ya llenas de votos antes de comenzar el referéndum ( con voto positivo, como era de esperar en un referéndum manipulado).

    Es decir, de los requisitos mínimos de cualquier votación ( libres, limpias y competitivas) no quedó ninguno en pie.


    ¿ Y AHORA QUÉ?

    La carrera hacia ninguna parte que han seguido los políticos y catalanes afines al independentismo deja pocas opciones políticas y una realidad muy triste. La realidad es que, ante una más que posible intervención militar que aplastaría cualquier conato de independencia , los independentistas tienen una única alternativa viable: solicitar negociaciones con el Gobierno de la Nación exigiendo mejoras fiscales , una Hacienda propia y más competencias. Es decir, pedirán más recursos propios económicos para encubrir más fácilmente los robos de los muy corruptos políticos catalanes.
    La otra alternativa, la declaración de independencia, cosa prometida por el Govern si el referéndum tuviera un resultado positivo ( se declararía la independencia en el plazo de 24 horas. Es decir, quedan menos de 24 para cumplir con tal plazo) sería frenado con la suspensión de la autonomía y la intervención del Ejército, pues la colaboración de los Mossos ( policía autonómica catalana) convertiría en irresponsable encargar tal tarea a la Policía Nacional o la Guardia Civil.
    El Ejército cuenta con los recursos materiales y los medios humanos necesarios para aplastar una posible actuación hostil de los Mossos, así como para sofocar de forma contundente cualquier levantamiento de los independentistas contra el orden constitucional.

    Dudo que eso suceda, pues los independentistas son una minoría ( menos del millar de ciudadanos de una Cataluña en la que viven siete millones y medio de ciudadanos) . Sin embargo, considero esta una oportunidad única para que aquellos catalanes que han sufrido amenazas, desprecios y marginación social por declararse simultáneamente catalanes y españoles puedan encontrar un marco menos condicionado para expresar su doble identidad sin el temor a represalias.
    En un marco de ese tipo, Cataluña podrá vivir una transición más que necesaria hacia una autonomía integrada en la realidad nacional, pero con el respeto a su rica cultura y hermosa historia.

    No le quedan al Gobierno más opciones, pues de no actuar de forma contundente habrá contagio en, al menos, País Vasco, Galicia, Valencia, Baleares y Canarias.
    Y esto es solo el inicio del chantaje que los independentistas regionales, que usan la violencia de forma sistemática para someter a la población pacífica , pretenden llevar a cabo para suplantar poderes elegidos democráticamente por otros de corte totalitario.

    Cierto es que en toda Europa han ido apareciendo fuerzas de derecha que han ido frenando las derivas que la izquierda rancia ( como Die Linke en Alemania y Podemos en España) y los nacionalismos rupturistas han ido alimentando. Pero en España no han brotado aún, y se hace difícil afirmar si esto es bueno o malo.

    Los teóricos de la representación han defendido que un sistema de partidos fracturados es signo inequívoco de una sociedad fracturada, y por mucha ingeniería electoral que se practique ( como límites en el número de votos para obtener representación, fórmulas alternativas a la representación proporcional o la prohibición formal del algún tipo de discurso xenófobo o ultranacionalista en los partidos políticos) , estas no aguantarán mucho.
    La mejor forma de lograr que el electorado no se fracture hasta llegar a ese nivel es ejercer una labor educativa honesta, en la que se ofrezca a los educandos una descripción de nuestra realidad y una explicación razonada de cómo hemos llegado hasta aquí y por qué debemos apoyar las democracias actuales.
    Esa labor ha sido obviada totalmente por el estamento educativo, que se siente menospreciado por los gobiernos presentes y pasados y, de otra parte, creen gozar de una superioridad moral que no es tal. Yo he tenido el placer de discutir con muchos profesores y poner en evidencia su soberana ignorancia en asuntos políticos. Esto es normal, pues si ellos emplean años en obtener una formación en pedagogía, no pueden de forma simultánea obtenerla en Política.
    Tal vez, y solo especulo, el rol de poder del profesor, en la que enseñan a niños que nada saben unos contenidos que dominan bien, les ha llevado a creer que todos los ciudadanos somos niños y nos deben enseñar también a nosotros. Por eso creen que sus convicciones políticas son superiores, y se sienten desplazados al no ver satisfechas sus expectativas.
    La educación por los cauces regulares ( la escuela) es, por lo tanto, más que inútil para este fin. Tal finalidad la deberían cumplir los partidos políticos, habilitando los medios materiales y humanos para facilitar el acceso a todo aquel interesado en información y debates al margen de los medios de comunicación. La idea es, obviamente , crear lo que algunos sociólogos han definido como un “espacio público democrático”, donde se puede participar, persuadir e incluso negociar las políticas o propuestas políticas.
    Reconozco que esto no es más que una propuesta moderna de ágora, pero con las ventajas de las que gozamos hoy dia, como la posibilidad de acceder a información en el acto ( gracias a Internet y las bibliotecas virtuales) que pueden dejar en evidencia al demagogo de turno que participe en los debates.

    ¿ Por qué no se aplica esto ahora? Hubo un intento , más que un intento un atisbo de ello, en las asambleas del famoso 15 M. En ellas se discutió sobre todo: desde ideas alocadas hasta el pensamiento de grandes filósofos. Muchos observamos con ilusión lo que estaba pasando, y creíamos que del debate racional y sistemático saldrían propuestas originales y honestas pero, especialmente, que saliera de ello una revalorización de la política activa y comprometida de los ciudadanos.
Solo fue un espejismo, pues como bien dijo Pérez Reverte, al final los demagogos acallaron a los inteligentes, los canallas engañaron a los crédulos.
    Es decir, los líderes de Podemos se vistieron de corderos tras haber llevado con sus propuestas al caos a Venezuela, y monopolizaron el debate expulsando a aquellos que creían que ese espacio público podía ser un espacio de libertad.
    El espejismo duró poco, pero no podíamos imaginar hasta qué punto podían desear los podemitas acallar las voces diferentes a las suyas, hasta que Pablo Iglesias dijo, sin ningún pudor, que quería prohibir la existencia de medios de comunicación privados si tomaban el poder y que, además, a él le gustaría encabezar un ministerio encargado de controlar ( más bien manipular) el contenido de las televisiones públicas.
    Por este motivo no se puede permitir que ese tipo de debate se forme de manera espontánea y sin una cierta guía, tampoco deben las universidades encargarse de tal fin, pues muchas de ellas no son más que un lugar de adoctrinamiento y reclutamiento de simpatizantes, como es el caso de las facultades de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense o la Pompeu Fabra.

    Hay otro sólido motivo para creer que deben ser los partidos políticos los que apadrinen tal espacio público, y es que ellos pueden hacer caer al ciudadano corriente al mundo real de la política y no al ideal. Los candidatos políticos tienen el interés de realizar tal función para evitar que la desafección política termine aupando a locos a puestos de responsabilidad ( como Ada Colau, que al vivir en su mundo de fantasía obvió poner simples pilones que impidieran atravesar a los coches las zonas peatonales. Esto hubiera evitado el atentado yihadista del pasado agosto en Barcelona) , y situara tanto las demandas ciudadanas como las ofertas políticas de los partidos en contacto con la realidad.

    No espero, sin embargo, que nadie se haga eco de esta propuesta, pues no beneficia las demandas de la ciudadanía, demandas que se basan en una política emocional, cainista, que busca destruir al enemigo en lugar de negociar, violar la ley en lugar de respetar y engañar para crispar .



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