LAS ELECCIONES FEDERALES EN ALEMANIA.
El
próximo 24 de septiembre tendrán lugar las elecciones en el país
más fuerte de la Unión Europea: Alemania.
Estas
elecciones van a tener una significación especial para ellos, pues a
parte de tener que decidir a la formación política que va a
intentar asentar la recuperación económica, van a tener que hacer
frente a diversos problemas como la inmigración, el espionaje
norteamericano o el terrorismo yihadista. Especialmente la
problemática relacionada con el problema vinculado a la inmigración
musulmana- refugiados- ausencia de integración – terrorismo
yihadista, ha traído de vuelta a un partido ultranacionalista que ha
sacudido su sistema de partidos.
Cada
formación política valora de forma diferente estos temas ( los más
relevantes de la campaña), por lo que resulta útil presentar una
breve descripción de los partidos y sus líderes, así como sus
propuestas para enfrentar esta problemática.
Antes
de pasar a ello debo hacer una puntuación: para lograr
representación en el Bundestag ( Parlamento Federal) es necesario
pasar el corte del 5% de los votos libremente emitidos. Esta fórmula
fue propuesta para evitar que partidos radicales llegaran a entrar en
la Cámara, aunque es muy posible que ya no sea efectivo.
CDU-CSU.
El
CDU- CSU cuyo líder indiscutible es la actual Canciller Angela
Merkel, es
el partido más fuerte de Alemania. Este partido se adhiere a la
ideología cristiano-demócrata, es moderado, proeuropeo, conservador
y defensor de una política económica austera en extremo.
No en vano, debido a sus principales magnitudes económicas ( deuda
pública del 68`3 %; IPC del 1`7%; PIB per cápita de 38.000 euros;
déficit público del 0`8 % sobre el PIB y una tasa de desempleo del
3`7%) y a la aplicación de medidas efectivas en el momento más duro
de la crisis ( como adecuar su Derecho laboral a las necesidades de
los mini jobs), le han permitido salir de la crisis con un déficit
público y una deuda pública más que asumibles.
Si a esto le sumamos que en 2016 ( últimos datos disponibles) se ha
disparado la creación de nuevas empresas, entenderemos por qué no
es este el asunto que más preocupa hoy día a los alemanes.
Es comprensible que a la ciudadanía le preocupen aquellos asuntos a
los que el Gobierno no ha conseguido dar una respuesta aceptable. En
este aspecto en particular, el CDU-CSU no consiguió gestionar
correctamente la crisis de los refugiados, que al haber perpetrado
múltiples actos violentos ( especialmente violaciones y agresiones)
pusieron en bandeja a los ultranacionalistas el desarrollo de su
campaña.
Pudimos
comprobar en el debate de Merkel contra Martin
Schulz,
líder del SPD y antiguo Presidente del Parlamento Europeo, que era
consciente de la decepción de los alemanes con este asunto pero, aún
peor, que eran conscientes de la ausencia de medidas creíbles para
aplicar ante tal problema.
Del mismo modo, tampoco han sido populares los argumentos usados
para justificar la inmigración, especialmente la turca, cuando se le
ha preguntado al respecto. Merkel afirma que se debe a un problema
que está vigente en casi todos los países avanzados: la disminución
en la natalidad, que en Alemania es del 1`5( por cada dos parejas
nacen tres niños). Es decir, es cuestionable que ese sea el
verdadero motivo.
Su estimación de voto actual es de un 40%
SPD.
El
SPD es el partido socialdemócrata de Alemania. Al igual que todos
los partidos europeos que han afirmado ser leales a tal ideología,
se encuentran aún hoy día en tierra de nadie, pues si bien están
dispuestos a aplicar una política económica muy similar a sus
rivales directos, muestran pequeñas diferencias en el resto de
asuntos ( como políticas sociales o internacionales), lo que les ha
servido para justificar su existencia ( en estas elecciones, por
ejemplo, tan solo han agitado la bandera de la distribución más
justa de la riqueza como argumento de justicia social, dejando de
lado el resto de la argumentación típica de la izquierda
socialdemócrata).
Esto se pudo corroborar en el debate entre Merkel y Schulz, en el
que solo mostraron su divorcio en asuntos tales como la posible
integración de Turquía en la Unión Europea ( Schulz se opondría
abiertamente) o renegociar el acuerdo sobre los refugiados.
Estuvieron de acuerdo, sin embargo, en la necesidad de continuar
adentrando en el proceso de integración europea, así como en
mostrar su malestar con Donald Trump y la administración
norteamericana por el caso de espionaje.
A tal punto llega a ser decepcionante el papel que juega el SPD
actualmente en la política germana, que se estima que del nicho de
indecisos entre el censo, que llega a ser nada más y nada menos que
del 50%, más de la mitad son votantes de izquierda potenciales.
Su intención de voto está entre un 23% y 25%.
DIE
LINKE.
El
partido Die Linke, “ La Izquierda” en español, atrae a una
buena parte del electorado tradicional de izquierda que no se siente
representado por el SPD. Su líder es Sahra
Wagenknecht.
Sus
propuestas están en consonancia con su falta de programa político
unificado desde su fundación, por lo que no es posible ofrecer una
propuesta sistematizada de propuestas. Ellos son anticapitalistas y
se acercan en muchos casos ( cuando no defienden abiertamente)
posiciones comunistas.
Congruente con sus proclamas de justicia social está el mostrarse a
favor de la inmigración, el respeto por el Islam y su oposición a
las facetas del nacionalismo alemán que suponen un rechazo a esta
religión, así como una política de puertas abiertas a los
refugiados ( pese a que, a día de hoy, ya no cumplen con los
requisitos para ser tales, al ser considerado Siria un país seguro).
El papel que está jugando la izquierda radical en la campaña
política es de oposición al AfD, actuando más como un partido de
contestación, intentando atraer a aquellos que teman el resurgir de
los nazis en Alemania.
Los sondeos reflejan una intención de voto de un 10%.
FDP.
El
FDP es el Partido Democrático Liberal y ha jugado el papel histórico
de bisagra para la formación de gobiernos. Pese a tener un
electorado fiel que le había permitido jugar ese papel, en el año
2013 se quedaron fuera al no superar la barrera del 5%.
La
cosa es bien distinta en estos comicios según las encuestas, pues el
liderazgo de Christian
Lindner ha
vuelto a lograr que superen la barrera.
Los sondeos le dan entre un 9% y un 10%.
BÜNDNIS
90/ DIE GRÜNEN.
Este
partido, conocido como los Verdes, se adhiere a las premisas básicas
de los partidos ecologistas. Recoge en su seno a liberales de
izquierda, feministas, pacifistas y antisistemas.
Su
líder es Cem
Özdemir.
Su intención de voto es del 8%.
ALTERNATIVE
FÜR DEUTSCHLAND ( AFD).
El
AfD, Alternativa para Alemania en español, es un partido
nacionalista radical, opuesto a la llegada de refugiados, incrédulos
ante la integración de la inmigración musulmana y dispuesto a dar
soluciones radicales a el problema de la frontera. Sus líderes son
Alexander Gauland y
Alice Weidel.
La
fuerza con la que está calando el discurso de AfD, especialmente por
el contexto en el que se encuentran y al que ya nos hemos referido,
han provocado que el nacionalismo alemán se haga notar.
Alemania es un país que siempre ha tenido un potente nacionalismo
animado por una idea de cultura común y de resistencia a la
dominación de potencias extranjeras. Si a esto le sumamos que suelen
uír de posiciones tibias en asuntos que afecten a su comunidad, es
entendible que presten atención a aquellos partidos que ofrezcan
soluciones.
AfD encaja en este perfil, pero se ha encontrado con un doble umbral
en su camino de ampliación de su electorado: la experiencia
nacionalista vivida en la primera mitad del siglo XX y haber sido
demasiado expresos en las medidas que están dispuestos a considerar
para satisfacer a su electorado.
Ejemplo de ello ha sido su más que expresa decisión de abandonar
la Unión Europea o llegar a afirmar que estarían dispuestos a usar
armas de fuego para proteger la frontera ante la migración ,así
como muchas otras propuestas alarmantes.
Actualmente tiene una intención de voto del 9%.
De cumplirse lo vaticinado por nuestras encuestas, podríamos ver
que se repite la Gran coalición o un pacto entre el CDU-CSU y el FDP
y los Verdes, lo que tampoco sería nuevo.
Esto, además , sería congruente con el devenir parlamentario
alemán, alejado de sobresaltos y fervientes defensores de aplicar
pactos razonables que garanticen la gobernabilidad.
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