EL LIBERALISMO CLÁSICO. GÉNESIS Y PENSADORES MÁS INFLUYENTES.

                             ( PARTE I)

      El liberalismo, en sus diferentes formulaciones, ha sido la ideología dominante en la política desde el siglo XVIII hasta la actualidad.
     Tanto su génesis como su desarrollo como idea van vinculadas a un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad: el desarrollo del comercio y la aparición de una clase que se enriquece de ella. Esta clase, la burguesía, tomaron las ideas de los grandes filósofos de la Ilustración y le dieron una finalidad política ( enfrentarse a las monarquías absolutas y su despotismo ilustrado).
     Es decir, fue la combinación de ambos factores ( el auge de una clase social y la evolución de las ideas políticas) las que explican la caída de las monarquías absolutas. En especial, fue el liberalismo el que alimentó tal acción.
     Por lo tanto, para conocer el liberalismo canónico hay que estudiarlo tal como fue formulado por aquellos autores que sentaron sus bases. Pero antes de pasar a verlo, debemos hacer ciertas advertencias para lograr su correcta comprensión:

     1º . Desde la obra de Maquiavelo, la Ciencia Política se había independizado de la religión, es decir, Maquiavelo ofrece un estudio de la política sin las consideraciones morales propias de la religión. Poco a poco su doctrina fue calando entre los reyes europeos que van alejando a la Iglesia de su esfera de influencia.
     2º. La Ilustración exalta el valor de la razón como cualidad humana y como guía para el conocimiento de la naturaleza y de la Política. Guiados por la razón, consideraciones como mantener una nobleza de sangre ( la nobleza se ha solido dividir en hereditaria – de sangre- , de espada – guerreros- o intelectual) no tiene fundamento. Solo una nobleza que ofrezca algún beneficio para sus súbditos puede ser justificada.
     3º. Hay una revalorización del valor de la vida humana y de los derechos naturales. Estos últimos, entendidos como unos derechos inalienables, existentes por el mero hecho de tener figura humana. Esto lleva implícito el reconocimiento de la condición humana como algo en común entre todos los humanos.
     Las primeras pinceladas intelectuales sobre el liberalismo las dio Locke, al que ahora estudiaremos.

                                                JOHN  LOCKE.

     Locke, padre del individualismo liberal, fue el principal ideólogo de la burguesía inglesa.
     Defensor del empirismo y la razón , creía que solo por medio de ella podría descubrirse el fundamento de la naturaleza humana. Entre aquellas cualidades que nos hacen humanos ( propias de los animales racionales), es la capacidad de elegir la que más nos hace justicia, es decir, la libertad. Así que, para ser enteramente humano y feliz ( la felicidad, según Locke, se obtiene cuando se actúa de acuerdo a nuestra propia naturaleza), así como lograr una armoniosa convivencia con los demás, debe protegerse la libertad.
     Sin embargo, Locke no quiso sostener su argumento basándose solamente en las virtudes de la libertad, sino en lo que ocurriría en el estado de naturaleza ( aquel en el que aún no existe una comunidad política).
     El estado de naturaleza es, según Locke, pacífico. Es decir, el hombre antes de situarse en una comunidad política es pacífico ( según Hobbes es al revés, es un estado de guerra perpetua), pero no solamente es pacífico, además es propietario. Según Locke la propiedad es algo previo a la comunidad política y, por lo tanto, sus desarrollos posteriores deben respetar su disfrute pacífico.
Así, Locke se opone frontalmente a la propiedad absoluta del monarca, y rechaza que la propiedad pueda ser expropiada por el capricho del déspota, Antes bien, le culpa a este de no permitir la mejora de la calidad de vida de sus súbditos al impedir que estos encuentren un incentivo en trabajar sus tierras. En esa época la propiedad era eminentemente rural y la economía era básicamente agrícola.
Si Locke tiene razón y el monarca es un freno para la felicidad de los hombres ( pues Locke, según va avanzando su obra, reconoce que no basta con la libertad o la propiedad, hace falta también seguridad) , ¿ cuáles deben ser la instituciones que hagan efectivo el disfrute pacífico y seguro de la propiedad? Dice Locke que bastarían con jueces, leyes y policía. Es decir, bastaría con que se den garantías del libre disfrute de la propiedad , pero también de los libres contratos ( guiño a la burguesía) para hacer efectivo el disfrute de las libertades.
     Ahora bien, el temor a la existencia de un déspota que pudiera intentar violar este statu quo le invita a defender la primacía del poder legislativo sobre el ejecutivo, pero el legislativo no tiene las manos libres a la hora de legislar, pues encuentran su límite en la defensa de la propiedad y de los derechos naturales. Hasta tal punto Locke los defiende que llega a justificar la rebeldía ante el poder establecido si los viola.

     EL LIBERALISMO VISTO POR ADAM SMITH, MALTHUS Y BENTHAM.

     Adam Smith es otro defensor de la burguesía pero, a diferencia de Locke, cree que por medio de una serie de herramientas es posible casar el interés particular con el general.
     Si bien para Locke es moral defender el propio individualismo , pues este tiene un valor sagrado e independiente de cualquier tarea comunitaria, Smith cree que por medio de un economía de mercado pueden coordinarse los intereses propios con los de toda la comunidad. Así, según Smith, en el mercado podremos encontrar satisfacción para nuestras demandas y deseos, al tiempo que, aquellos que oferten los bienes o servicios que desean los demandantes, pueden satisfacer sus deseos. La “mano invisible” coordinaría la economía por medio del cruce entre oferta y demanda.
     Sin embargo, si bien esta es su idea económica, necesita de un marco político que las haga posible. Y, a tal fin, Smith enumera las funciones que debe cumplir el Estado: facilitar la producción, hacer reinar el orden, imponer la justicia y proteger la propiedad.

     Thomas Malthus ofrece una visión diferente del liberalismo, muy alejada de la reinante. Él creía que la libertad, o mejor dicho, ciertas libertades deben ser reales solo para aquellos que puedan permitirse afrontar sus consecuencias. El ejemplo clásico que ofrece Malthus es la responsabilidad que tienen las familias humildes con sus hijos que, según Malthus, nunca debieron haber nacido. El motivo que él esgrime para defender esta postura es que los ricos no están obligados a ser solidarios con ellos en caso de necesidad.
     Es por ello que Malthus cuestiona el matrimonio entre pobres, su derecho a procrear y, en suma, a cualquier acción que pueda provocar una crisis social o económica. Es, una suma, un pensamiento rígido que beneficia los intereses de la clase dominante.

     Bentham, máximo baluarte del utilitarismo, entiende la economía en los mismo términos que Adam Smith, esperando llevar la felicidad a un mayor número de personas. Del mismo modo defiende, al igual que Smith, que el papel del Estado es garantizar la seguridad de la riqueza, nada más. Rechaza, por lo tanto, la actividad económica o financiera del Estado.

           EL LIBERALISMO EN FRANCIA. MONTESQUIEU Y VOLTAIRE.

     En la Francia previa a la Revolución de 1789, se vivió con especial interés el aumento del poder del Parlamento británico en contraste con el que perdía la Corona. Hasta tal punto resultó apasionante que Montesquieu y Voltaire vivieron por un tiempo en Inglaterra y estudiaron sus instituciones.
     Desgraciadamente, ambos erraron a la hora de identificar las claves del liberalismo e hicieron una nueva interpretación a la luz de sus propias convicciones.Convicciones que ofrecieron una formulación clasista y elitista del liberalismo.

     En el caso de Montesquieu, su origen aristocrático le lleva a desear la primacía de la nobleza que, según su criterio, no debería nunca dedicarse al comercio ( como si hizo la inglesa). De ese modo, Montesquieu rechaza la idea de el liberalismo universal lockeano, deseando que cada clase se dedicara a una serie de tareas y tuviera una serie de derechos.
     De hecho, cree que esto es algo positivo, pues nada teme más que la unidad. En sintonía con esta convicción teme ver una democracia, pues el pueblo no tiene las virtudes que sí posee la nobleza ( la templanza, la moderación y, sobre todo, el uso de la razón).
     Esa misma razón, afirma Montesquieu, es la que recomienda un gobierno moderado en el que se separen los poderes para actuar como pesos y contrapesos de su poder, pero en el que existiese una cierta primacía del legislativo, ya que el objetivo es que la ley llegue a ser una expresión de la razón.      Es este mismo aspecto el que le acerca a la concepción política de Locke pero, por contra, se aleja de él y de Smith al desear que sea el Estado quien asegure la subsistencia a los ciudadanos, el cuidado de los enfermos y la educación de los necesitados.
     Esta postura le separa , a mi entender, demasiado del ideal liberal que exige la propia responsabilidad por el bienestar personal, pero sienta las bases de los liberalismos difusos del siglo XX, el que defenderán simultáneamente una extensión universal de los derechos humanos y una intervención intensiva del Estado en los asuntos económicos.
     Resulta obvio que la esfera económica no es la política, y se puede ser liberal en una de ellas y no en la otra ( como ocurre con ciertos partidos políticos, como el Republicano en USA, el CDU-CSU en Alemania o el Partido Popular en España), pero esto no es lo que consiguió transmitir Montesquieu, sino una confusión en las ideas que desvirtuó el concepto en la Francia del XIX.

     Voltaire, por su parte, nunca terminó de aceptar el concepto en toda su extensión. Pese a celebrar las virtudes de la Constitución inglesa, su preocupación por garantizar la seguridad de la propiedad le llevó a defender posturas cercanas a despotismo.
     Respecto a la jerarquía de clases, al igual que Montequieu, considera que esta es beneficiosa, hasta el punto de asegurar que

     “ Me parece esencial que existan mendigos ignorantes... No es a el peón a quien hay que instruir, sino al buen burgués, al habitante de las ciudades...Cuando el populacho se mete a razonar, todo está perdido”.

     Así que defiende un liberalismo aristocrático, considerando que el término liberalismo solo debe ser extensivo a todos en las libertades civiles , pero no en las políticas.


     Su pensamiento es, en resumen, al igual que el de Montesquieu, elitista. ¿ Entonces por qué fue usado por los revolucionarios? El liberalismo, tanto inglés como continental, es una reacción ideológica contra las monarquías absolutas y el despotismo ilustrado, pero eso no quiere decir que su intención fuera actuar como ideología inclusiva. Mas bien, casos como el de Locke, que pretendía universalizar sus beneficios, eran la excepción. La burguesía creía que podría ocupar el lugar de la nobleza ( se llegó a especular con la idea de una nobleza de negocios), y esperaban ascender en una sociedad eminentemente vertical. Es decir, ellos deformaron los textos de estos autores, cambiando el sujeto ( la nobleza) por ellos y esperando que su autoridad intelectual sirviera a sus fines.

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